El chivo expiatorio y la estrategia del mareo

No te dejes marear, los problemas esenciales nuestros son: educación, salud, cultura, planificación, alimentación.

Los escándalos y berrinches virales son pura estrategia de mareo para desviarnos de los problemas esenciales.

-No se puede relajar el imperativo de transparencia en los servidores públicos y en el mundo de los negocios.-

Pueden largar a todos los extranjeros de Panamá y seguiremos con los mismos escándalos pero “entre nosotros”.

Todo el berrinche contra los extranjeros parece buscar simple y llanamente un “chivo expiatorio”.

La aparición del “chivo expiatorio” indica la ausencia de autocrítica de una sociedad. Así ninguna sociedad asume sus retos ni crece.

El muro

Mientras caía El Muro de Berlín, en Panamá teníamos nuestra propia división interna. Navidad nos sorprendería con la invasión de los Estados Unidos.

En revistas y por televisión, seguía la caída del muro de Berlín, la defenestración de Ceaucescu en Rumania, y luego la invasión a nuestro país. No obstante, fue muy distinto acá. Hacía meses venía escuchando las palabras glásnost, troika, perestroika, pero no pensé que desencadenarían los eventos de 1989-1992.

En Panamá hubo invasión, los gringos se llevaron a Noriega, pero la raíz de los problemas siempre estuvo latente. Antes se llamaba paternalismo y luego se convirtió en clientelismo. El proceso de lumpenización colectiva nunca se atacó de forma frontal.

En hogares, países, continentes, si no se ataca la raíz del problema, los problemas se repiten de forma cíclica.

Tear off that Wall?

La culpa viral

El morbo motiva más acciones de lo que quisiéramos aceptar, a nivel de humanidad. El ser humano es altamente morboso, aun aquellos que se reconocen o llaman “cultos”. Es por ello que la crónica roja vende tanto.
Ese morbo surge a raíz de la formación judeo-cristiana de culpa-castigo.
Este sentimiento de culpa-castigo arraigado en nuestra formación a nivel colectivo, se dispara cuando por ejemplo, alguien muere. Cuando nos enteramos de esa muerte, revive la culpa de haberlos olvidado en vida, de desconocer su tragedia personal y sin consideración alguna a si nos une algo con quien ha muerto (ética o estéticamente), buscamos quedar bien con la sociedad, compartiendo el morbo.
Se dispara la “culpa viral”, el “pégalo en tu muro”“haz RT”“envíalo a tus contactos”“compártelo con tus amigos”, como aquellos que en la misa piensan que entre más se golpean el pecho, descargarán más “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran fokin culpa”Eso ni es.
Así, nos sentimos aliviados para seguir viviendo la vida espasmódica, olvidando en menos de 48 horas al meme, a la culpa viral anterior, hasta que la culpa vuelva a surgir (quizás con otra muerte de una “celebridad trágica”).

 

El silencio y la guerra

Aunque no todo el tiempo lleguemos a las balas, a las bombas, al derramamiento de sangre, vivimos todo el tiempo en guerra.

Vivimos en una guerra de símbolos, códigos, imágenes, que luchan por controlar nuestra mente y por ende, nuestros criterios y opiniones.

Reproducimos esas imágenes, esos símbolos, de forma viral, la mayoría del tiempo sin analizar, activando una maquinaria que se reproduce casi independientemente de nuestra voluntad.

Se pelea una guerra por tu mente, en tu mente, en la cual sólo un GRAN SILENCIO interno puede vacunarnos de reproducir la estupidez colectiva o ser peones, ecos del plan de un Logos Mayor a nosotros.

Muy pocas personas están conscientes de su valor simbólico. Casi nadie sabe ante qué símbolos reacciona.

 

SILENCIO.

La convivencia de las naciones, a propósito de Panamá

Sabemos que siempre han existido el Panamá transitista y el Panamá profundo

Independientemente de con cuál Panamá te identifiques, veo que el asunto es que cada cual quiere prescindir del otro, lo que constituye un Error. 

El Panamá transitista provee las estructuras y se proyecta al mundo, el Panamá profundo provee el alma, rescata el folkgeist.

Al excluirse, sucede como con esa lancha que tiene dos motores y los colocan en ambos extremos de la misma. Cada motor hala para su lado y la lancha se parte en dos.

La naturaleza transitista y la naturaleza profunda comparten el mismo cuadrante tiempo-espacio y buscar imponer la una a la otra nos acabará, de hecho nos está dividiendo como a la lancha. Y en el fondo, a la vez, cada uno de nosotros sea una mezcla de un ser transitista y profundo en distintas proporciones.

El cosmopolitismo del panameño es un valor que siempre nos rescatará del fundamentalismo y la intolerancia. Ese cosmopolitismo es vital para nuestras decisiones clave.

¡Redentores solapados, fuerte el aplauso! – Juan José Amado

Nuestra pluma invitada, Juan J. Amado, quien nos autorizado a reproducir este artículo, tomado de su Blog Arco Industrial.

Uno de los comportamientos más viles que se da en política, es aquel en el que un funcionario, o aspirante, permite (o a veces hasta colabora con) que una crisis se agudice, para luego aparecer en el momento oportuno como el redentor que colaboró con la resolución del problema. A continuación detallo los requisitos fundamentales para que este modus operandi sea viable:

  1. Que el facilitador vea como incentivo un incremento en su nivel de popularidad
  2. Que las prioridades del facilitador sean servirse de la situación en vez de servir a los afectados y su escala de valores se lo permita
  3. Que los afectados no tengan el suficiente conocimiento o criterio para discernir lo que está tomando lugar

A esta nefasta práctica hay que añadirle un grado de dificultad adicional. Otros entes, que sí dominan el tema, y comparten la misma escasez de valores que el protagonista, a menudo querrán sacar provecho de la situación o sus ramificaciones. Con este fin, manipulan la opinión pública en la dirección deseada complicando aun más el panorama.

Ante esta realidad es importante mantener presente que quienes nos dirigen, ya sea al más alto nivel ejecutivo, o a nivel comunitario, están llamados a prevenir dichas crisis. Cuando una crisis se da, es clara señal que alguien no hizo su trabajo. Cuando una crisis se resuelve, es el deber del servidor a cargo rendir cuentas sobre porqué la situación se deterioró. Nuestro deber como ciudadanos, lejos de aplaudir por la milagrosa solución del problema, es ponderar las causas que llevaron a él, y evaluar si el responsable tiene o no nuestra confianza para seguir al frente y guiándonos.

Juan Amado

Conmemoraciones vs Conciencia (Un ejemplo cultural)

Todo esfuerzo para incentivar la lectura y a través de ella, la literatura como canal no sólo de entretenimiento sino educativo y cultural en Panamá, es encomiable.

 
En este sentido, el Día de Internacional del Libro (que se celebraba ayer) y Día del Escritor (que se celebra hoy), constituyen una coyuntura afortunada, dentro de un moméntum que ha de ser canalizado en un Gran Evento como la Feria Internacional del Libro de Panamá.
 
Este año debemos aprovechar de manera particular el legado cultural y de pensamiento de Francia, un país invitado de honor de lujo, tanto en pensamiento político, filosófico, cuanto en poesía, ficción y artes en general.
 
Todo lo anterior en un esfuerzo continuo y programático para elevar el nivel del ciudadano y de nuestra calidad de vida, de la mano de la cultura y las artes.
 
A propósito de esa coyuntura afortunada, en este mes hemos tenido la discusión con resultados positivos, tanto de la Ley de Cine como de la Ley Marco de Cultura.
 
Se debe entender que ninguna Ley “per se” resolverá nada. Se necesita gente comprometida y planes claros, a corto, mediano y largo plazo. Lo anterior, sin una Política de Estado, dejará las cosas de igual forma “a medio palo” como decimos en Panamá.
 
No soy partidario de la celebración de “los días de”, en cambio favorezco una conciencia continuada y un compromiso permanente en el tiempo. No obstante, itero, se trata de coyunturas afortunadas que bien utilizadas, pueden dar buenos resultados.
 
Edilberto González Trejos
25 de abril, 2012