El chivo expiatorio y la estrategia del mareo

No te dejes marear, los problemas esenciales nuestros son: educación, salud, cultura, planificación, alimentación.

Los escándalos y berrinches virales son pura estrategia de mareo para desviarnos de los problemas esenciales.

-No se puede relajar el imperativo de transparencia en los servidores públicos y en el mundo de los negocios.-

Pueden largar a todos los extranjeros de Panamá y seguiremos con los mismos escándalos pero “entre nosotros”.

Todo el berrinche contra los extranjeros parece buscar simple y llanamente un “chivo expiatorio”.

La aparición del “chivo expiatorio” indica la ausencia de autocrítica de una sociedad. Así ninguna sociedad asume sus retos ni crece.

Invasión, memoria y contexto, 25 años después

Hoy se cumplen 25 años de la Invasión del Ejército de los Estados Unidos de América a Panamá.

La noche del 19 de diciembre de 1989 estaba en Santiago de Veraguas, era estudiante de VI° Año, en el 4to Bimestre. Dormía y en el medio de la noche mi tío Erasmo Trejos entra a mi habitación – radio en mano – gritando “¡Coño, sobrino, se metieron los gringos!, Invadieron Panamá”…

El resto fue una sensación extraña, una mezcla antagónica de emociones y pensamientos. Ese 24 de diciembre cumpliría mi mayoría de edad, y arrastraba toda una serie de acontecimientos desde mi niñez:

– Los Tratados Torrijos-Carter de 1977

– La Toma de Posesión de Aristides Royo y su posterior “gargantazo”

– El “buen salto” del General Rubén Darío Paredes

– El fraude electoral de 1984

– La Era de Manuel Antonio Noriega, la muerte de Spadafora.

– La cruzada civilista, el cierre de los bancos.

Panamá estaba envuelta en una guerra civil, en una sociedad partida en 2, aunque sólo un bando estuviera armado. Pude ver de primera mano cómo los intereses mezquinos de la clase política panameña pudieron más la Patria, a tal punto que la Patria resultó un concepto hasta aborrecible.

En ese contexto, los gringos invadieron.

Siempre adversé a Noriega y todo atentado contra la libertad. Lo que me rompió el corazón fue ver a la gente en Chitré, Santiago y otras comunidades, aplaudiendo a los gringos como si fuéramos el París o la Italia de la Segunda Guerra Mundial.

Me dio mucha vergüenza – la que aún sufro – el hecho de que no pudimos sacar a Noriega, no pudimos evitar la Invasión y encima aplaudimos una Invasión que nos dejó muertos, una matanza de civiles, crimen de lesa humanidad.

Este año el INAC, desde la institucionalidad, ha tomado la iniciativa de rescatar la memoria por medio de ciertas actividades. Es un inicio de un debate que me había planteado desde hace mucho tiempo y que externé en una nota del año 2009. Que siga el debate, que la historia no es la memoria, pero se nutre de ella.

El muro

Mientras caía El Muro de Berlín, en Panamá teníamos nuestra propia división interna. Navidad nos sorprendería con la invasión de los Estados Unidos.

En revistas y por televisión, seguía la caída del muro de Berlín, la defenestración de Ceaucescu en Rumania, y luego la invasión a nuestro país. No obstante, fue muy distinto acá. Hacía meses venía escuchando las palabras glásnost, troika, perestroika, pero no pensé que desencadenarían los eventos de 1989-1992.

En Panamá hubo invasión, los gringos se llevaron a Noriega, pero la raíz de los problemas siempre estuvo latente. Antes se llamaba paternalismo y luego se convirtió en clientelismo. El proceso de lumpenización colectiva nunca se atacó de forma frontal.

En hogares, países, continentes, si no se ataca la raíz del problema, los problemas se repiten de forma cíclica.

Tear off that Wall?

Docencia ciudadana vs Poder Político

Piensa:

¿Qué opción republicana, con vocación democrática, coherente, transparente, honesta, tienes dentro de los candidatos a la Presidencia y en todos los demás puestos de elección?

Haz el ejercicio lo más desapasionadamente posible, dentro de las pasiones que despierta la política. Quizás te sorprendas. O quizás no.

Quizás te enfrentes a un hallazgo interesante o quizás encuentres un vacío enorme en la oferta política. O quizás encuentres ambas.

En realidad, harta, enferma ver la proliferación de los ataques ruines, la descalificadera, además de la prometedera, de la regaladera, que al final es un engaño.  

Esas rara avis que proponen quizás no ganen pero a ellos voy. 

Aquellos que sugieran cambios estructurales, ir al fondo de los problemas, hallar soluciones sostenibles y sobre todo revertir el proceso de clientelismo y fortalecer el civismo, quizás no ganen, pero a ellos voy.

Quienes además de luchar por ganar el poder hagan docencia cívica quizás no ganen, pero a ellos voy.

La juventud no es nuestro enemigo, es nuestro TESORO

En Panamá a todo se le busca sacar provecho, llámese sectorial o político. Siempre – desde los tiempos de la escuela – he visto a Panamá como una suma de intereses, más que un país.

En cuanto a los institutores, sabemos muy bien acerca de la tradición de nacionalismo, civismo y principios. Estoy seguro que sigue siendo así, que existe una minoría de vándalos y que la mayoría de los institutores son pelaos que valen la pena. En realidad todo joven vale la pena. Vale todo el esfuerzo invertir en educación y sobre todo en la juventud. 

Los vándalos desmerecen al movimiento estudiantil serio – y a todo movimiento serio -. La dirigencia de cada movimiento – obrero, profesional, político, estudiantil – debe purgarse desde adentro, sacando a los maleantes, a los infiltrados, a los que buscan hacer daño a su causa desde adentro.

Fue un despropósito autorizar que la Policía se metiera al Instituto Nacional. Así entran después a tu casa, a tu escuela, a tu oficina. Fue un Grave Error. Sin una orden judicial, la Policía no se puede meter a ningún lado. En el Órgano Ejecutivo no hay jueces. Entonces, si los maleantes están fichados y son la minoría, esperen a que salgan, los agarran y se les somete al debido proceso. Ellos pueden esconderse pero no huir.

Recuerdo cuando en la época del Toro Pérez Balladares, la Policía se metió en El Campus de la Universidad de Panamá, otro error. Estos errores suceden también por fallas en los directores, en los adultos. Esto es crónica de una muerte anunciada. Que no traten pues de pescar en río revuelto, a tratar de capitalizar políticamente sobre estos problemas raizales. En resumen, que los buenos estudiantes no sufran más por la minoría rata.

 

En la rebatiña por el poder, han agarrado el abanico para embarrarnos de ñinga a todos. Ojo, Señores en campaña, con el Búmerang. 

 

Y en este clima de crisis, siempre se sacrifican las libertades y se alimentan los miedos.

¡Redentores solapados, fuerte el aplauso! – Juan José Amado

Nuestra pluma invitada, Juan J. Amado, quien nos autorizado a reproducir este artículo, tomado de su Blog Arco Industrial.

Uno de los comportamientos más viles que se da en política, es aquel en el que un funcionario, o aspirante, permite (o a veces hasta colabora con) que una crisis se agudice, para luego aparecer en el momento oportuno como el redentor que colaboró con la resolución del problema. A continuación detallo los requisitos fundamentales para que este modus operandi sea viable:

  1. Que el facilitador vea como incentivo un incremento en su nivel de popularidad
  2. Que las prioridades del facilitador sean servirse de la situación en vez de servir a los afectados y su escala de valores se lo permita
  3. Que los afectados no tengan el suficiente conocimiento o criterio para discernir lo que está tomando lugar

A esta nefasta práctica hay que añadirle un grado de dificultad adicional. Otros entes, que sí dominan el tema, y comparten la misma escasez de valores que el protagonista, a menudo querrán sacar provecho de la situación o sus ramificaciones. Con este fin, manipulan la opinión pública en la dirección deseada complicando aun más el panorama.

Ante esta realidad es importante mantener presente que quienes nos dirigen, ya sea al más alto nivel ejecutivo, o a nivel comunitario, están llamados a prevenir dichas crisis. Cuando una crisis se da, es clara señal que alguien no hizo su trabajo. Cuando una crisis se resuelve, es el deber del servidor a cargo rendir cuentas sobre porqué la situación se deterioró. Nuestro deber como ciudadanos, lejos de aplaudir por la milagrosa solución del problema, es ponderar las causas que llevaron a él, y evaluar si el responsable tiene o no nuestra confianza para seguir al frente y guiándonos.

Juan Amado

Al final la respuesta siempre es Cultura y Educación

Martinelli subió al poder con un discurso facilista, de slogans y populismo.

El discurso de RM no estaba falto de descalificaciones a sus rivales políticos. Ello, ante una clase política desgastada, fue clave para llegar al poder con el voto popular.

Al llegar al poder, acopió todas las taras estratégicas de la clase política, para mantenerse en el gobierno y ganar más poder.

Ahora veo como la misma clase política desgastada ataca a Martinelli con las estrategias populistas, demagógicas de siempre. Es como la serpiente que se muerde su propia cola: El Ouroboros.

El problema no es la venta de las acciones -que sí lo es- ni la Sala V -que sí lo es-. Incluso va más allá de la Constitución militarista.

El problema es nuestro sistema y tomará generaciones cambiarlo -para bien pero también para mal-. ¿Respuestas? Cultura y Educación.

Ideas sueltas sobre nuestra herencia española

Vertidas en Twitter

(En mi cuenta @egtrejos)

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Pasamos de ser colonias españolas a Repúblicas con instituciones como el caudillaje cívico-militar, el caciquismo y el nacionalismo.

 

Sumado a lo anterior, el formalismo jurídico excesivo, religión y lengua como elementos unificadores.

 

Si quieren saber qué es un caudillo, revisen el personaje de Aureliano Buendía: héroe, padre de pueblos y familias, mesías, ser mítico.

 

Un cacique, resabio del feudalismo, cambia protección por lealtad. Trueque de favores por servicio político con el toque tropical.

 

El nacionalismo exacerbado traído directamente de la memoria española de invasiones, desde los fenicios hasta los franceses.

 

Sin mencionar la pugna de autoridad vs libertad, bolivarianos vs anti-bolivarianos. La herencia desde construimos democracia ¿?

Y basado en las Conferencias del Profesor Carlos B. Pedreschi en la Facultad de Derecho en 1989: Autoridad vs Libertad

El problema de fondo

Ricardo Martinelli es un problema coyuntural, no es el problema de fondo. CD tampoco.

 

Si Martinelli: a) muriera b) renunciara c) le dieran golpe de estado

 

¿Cambiaría algo sustancial en Panamá? No.

 

Tendríamos la misma Constitución que da superpoderes al Presidente, las mismas taras en la administración de justicia y un Órgano Legislativo que se confunde con un dispensario de favores.

 

Un pueblo sin educación -a nivel masivo-, un sistema de clientelismo donde el populismo se va disfrazando de acuerdo a la personalidad del gobernante de turno.

 

Más que una Partidocracia, existe una Roscacracia de los negocios gruesos, donde se confunde el control de los MegaProyectos con la Democracia.

 

No hay capitalismo ni socialismo. Hay acomodos y reacomodos y con base en ello, los líderes hablan o se callan.

 

El sistema ha colapsado. Eso se venía sintiendo desde el gobierno pasado y por ello la virulenta campaña política de 2009.

 

Hemos vivido 3 años consecutivos en campaña política.

 

La clase política carece de credibilidad.

 

El problema de fondo no es Ricardo Martinelli.

 

¿Y luego qué?

 

Las 10 Estrategias para la Manipulación a través de los medios – Noam Chomsky

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto: Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.