Docencia ciudadana vs Poder Político

Piensa:

¿Qué opción republicana, con vocación democrática, coherente, transparente, honesta, tienes dentro de los candidatos a la Presidencia y en todos los demás puestos de elección?

Haz el ejercicio lo más desapasionadamente posible, dentro de las pasiones que despierta la política. Quizás te sorprendas. O quizás no.

Quizás te enfrentes a un hallazgo interesante o quizás encuentres un vacío enorme en la oferta política. O quizás encuentres ambas.

En realidad, harta, enferma ver la proliferación de los ataques ruines, la descalificadera, además de la prometedera, de la regaladera, que al final es un engaño.  

Esas rara avis que proponen quizás no ganen pero a ellos voy. 

Aquellos que sugieran cambios estructurales, ir al fondo de los problemas, hallar soluciones sostenibles y sobre todo revertir el proceso de clientelismo y fortalecer el civismo, quizás no ganen, pero a ellos voy.

Quienes además de luchar por ganar el poder hagan docencia cívica quizás no ganen, pero a ellos voy.

El problema de fondo

Ricardo Martinelli es un problema coyuntural, no es el problema de fondo. CD tampoco.

 

Si Martinelli: a) muriera b) renunciara c) le dieran golpe de estado

 

¿Cambiaría algo sustancial en Panamá? No.

 

Tendríamos la misma Constitución que da superpoderes al Presidente, las mismas taras en la administración de justicia y un Órgano Legislativo que se confunde con un dispensario de favores.

 

Un pueblo sin educación -a nivel masivo-, un sistema de clientelismo donde el populismo se va disfrazando de acuerdo a la personalidad del gobernante de turno.

 

Más que una Partidocracia, existe una Roscacracia de los negocios gruesos, donde se confunde el control de los MegaProyectos con la Democracia.

 

No hay capitalismo ni socialismo. Hay acomodos y reacomodos y con base en ello, los líderes hablan o se callan.

 

El sistema ha colapsado. Eso se venía sintiendo desde el gobierno pasado y por ello la virulenta campaña política de 2009.

 

Hemos vivido 3 años consecutivos en campaña política.

 

La clase política carece de credibilidad.

 

El problema de fondo no es Ricardo Martinelli.

 

¿Y luego qué?