De la poesía, el agua tibia y las listas

Acabo de hallar un mensaje de correo que escribí el 26 de diciembre de 2010, a modo de tarjeta navideña de ese año, dirigida a un poeta anónimo.

Al leer ese mensaje, realmente es una lista con ideas sobre la poesía, como si hubiera descubierto el agua tibia, haciendo las listas que tan poco me agradan.

En homenaje a semejante ingenuidad, les comparto esto, que el agua tibia hace un té suave y no hará daño, que la poesía siempre ha sido pero no está de más (sobre todo en este medio) hablar de lo obvio de vez en cuando:

1. Lean mucha mitología, de todas las civilizaciones. Aprendan y aprehendan los mitos, sus personajes y trama.
2. Lean todos los Libros Sagrados.
3. Investiguen, indaguen en la tradición oral de su país, y de todos aquellos que conozcan.
4. Háganse de un caudal artístico-cultural: En música, pintura, prosa, escultura, arquitectura, cine y así.
5. Conozcan la historia de la civilización. Ustedes no han surgido de forma espontánea y lo más probable es que aquello que les parece la última idea genial, no es vuestra, ya fue concebida hace siglos.
6. Dejen que las emociones afloren, y escriban como si rapearan, cantaran o bailaran. Fluyan, no se amarren.
7. Construyan sus propios símbolos y códigos, después de haber estudiado los diccionarios de los símbolos de toda la vida. P. e., para mí “ciudad” es conciencia, “agua” es emoción, “cielo” es elevación, etc.

 

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