Docencia ciudadana vs Poder Político

Piensa:

¿Qué opción republicana, con vocación democrática, coherente, transparente, honesta, tienes dentro de los candidatos a la Presidencia y en todos los demás puestos de elección?

Haz el ejercicio lo más desapasionadamente posible, dentro de las pasiones que despierta la política. Quizás te sorprendas. O quizás no.

Quizás te enfrentes a un hallazgo interesante o quizás encuentres un vacío enorme en la oferta política. O quizás encuentres ambas.

En realidad, harta, enferma ver la proliferación de los ataques ruines, la descalificadera, además de la prometedera, de la regaladera, que al final es un engaño.  

Esas rara avis que proponen quizás no ganen pero a ellos voy. 

Aquellos que sugieran cambios estructurales, ir al fondo de los problemas, hallar soluciones sostenibles y sobre todo revertir el proceso de clientelismo y fortalecer el civismo, quizás no ganen, pero a ellos voy.

Quienes además de luchar por ganar el poder hagan docencia cívica quizás no ganen, pero a ellos voy.

El silencio y la guerra

Aunque no todo el tiempo lleguemos a las balas, a las bombas, al derramamiento de sangre, vivimos todo el tiempo en guerra.

Vivimos en una guerra de símbolos, códigos, imágenes, que luchan por controlar nuestra mente y por ende, nuestros criterios y opiniones.

Reproducimos esas imágenes, esos símbolos, de forma viral, la mayoría del tiempo sin analizar, activando una maquinaria que se reproduce casi independientemente de nuestra voluntad.

Se pelea una guerra por tu mente, en tu mente, en la cual sólo un GRAN SILENCIO interno puede vacunarnos de reproducir la estupidez colectiva o ser peones, ecos del plan de un Logos Mayor a nosotros.

Muy pocas personas están conscientes de su valor simbólico. Casi nadie sabe ante qué símbolos reacciona.

 

SILENCIO.

La convivencia de las naciones, a propósito de Panamá

Sabemos que siempre han existido el Panamá transitista y el Panamá profundo

Independientemente de con cuál Panamá te identifiques, veo que el asunto es que cada cual quiere prescindir del otro, lo que constituye un Error. 

El Panamá transitista provee las estructuras y se proyecta al mundo, el Panamá profundo provee el alma, rescata el folkgeist.

Al excluirse, sucede como con esa lancha que tiene dos motores y los colocan en ambos extremos de la misma. Cada motor hala para su lado y la lancha se parte en dos.

La naturaleza transitista y la naturaleza profunda comparten el mismo cuadrante tiempo-espacio y buscar imponer la una a la otra nos acabará, de hecho nos está dividiendo como a la lancha. Y en el fondo, a la vez, cada uno de nosotros sea una mezcla de un ser transitista y profundo en distintas proporciones.

El cosmopolitismo del panameño es un valor que siempre nos rescatará del fundamentalismo y la intolerancia. Ese cosmopolitismo es vital para nuestras decisiones clave.

La juventud no es nuestro enemigo, es nuestro TESORO

En Panamá a todo se le busca sacar provecho, llámese sectorial o político. Siempre – desde los tiempos de la escuela – he visto a Panamá como una suma de intereses, más que un país.

En cuanto a los institutores, sabemos muy bien acerca de la tradición de nacionalismo, civismo y principios. Estoy seguro que sigue siendo así, que existe una minoría de vándalos y que la mayoría de los institutores son pelaos que valen la pena. En realidad todo joven vale la pena. Vale todo el esfuerzo invertir en educación y sobre todo en la juventud. 

Los vándalos desmerecen al movimiento estudiantil serio – y a todo movimiento serio -. La dirigencia de cada movimiento – obrero, profesional, político, estudiantil – debe purgarse desde adentro, sacando a los maleantes, a los infiltrados, a los que buscan hacer daño a su causa desde adentro.

Fue un despropósito autorizar que la Policía se metiera al Instituto Nacional. Así entran después a tu casa, a tu escuela, a tu oficina. Fue un Grave Error. Sin una orden judicial, la Policía no se puede meter a ningún lado. En el Órgano Ejecutivo no hay jueces. Entonces, si los maleantes están fichados y son la minoría, esperen a que salgan, los agarran y se les somete al debido proceso. Ellos pueden esconderse pero no huir.

Recuerdo cuando en la época del Toro Pérez Balladares, la Policía se metió en El Campus de la Universidad de Panamá, otro error. Estos errores suceden también por fallas en los directores, en los adultos. Esto es crónica de una muerte anunciada. Que no traten pues de pescar en río revuelto, a tratar de capitalizar políticamente sobre estos problemas raizales. En resumen, que los buenos estudiantes no sufran más por la minoría rata.

 

En la rebatiña por el poder, han agarrado el abanico para embarrarnos de ñinga a todos. Ojo, Señores en campaña, con el Búmerang. 

 

Y en este clima de crisis, siempre se sacrifican las libertades y se alimentan los miedos.

¡Redentores solapados, fuerte el aplauso! – Juan José Amado

Nuestra pluma invitada, Juan J. Amado, quien nos autorizado a reproducir este artículo, tomado de su Blog Arco Industrial.

Uno de los comportamientos más viles que se da en política, es aquel en el que un funcionario, o aspirante, permite (o a veces hasta colabora con) que una crisis se agudice, para luego aparecer en el momento oportuno como el redentor que colaboró con la resolución del problema. A continuación detallo los requisitos fundamentales para que este modus operandi sea viable:

  1. Que el facilitador vea como incentivo un incremento en su nivel de popularidad
  2. Que las prioridades del facilitador sean servirse de la situación en vez de servir a los afectados y su escala de valores se lo permita
  3. Que los afectados no tengan el suficiente conocimiento o criterio para discernir lo que está tomando lugar

A esta nefasta práctica hay que añadirle un grado de dificultad adicional. Otros entes, que sí dominan el tema, y comparten la misma escasez de valores que el protagonista, a menudo querrán sacar provecho de la situación o sus ramificaciones. Con este fin, manipulan la opinión pública en la dirección deseada complicando aun más el panorama.

Ante esta realidad es importante mantener presente que quienes nos dirigen, ya sea al más alto nivel ejecutivo, o a nivel comunitario, están llamados a prevenir dichas crisis. Cuando una crisis se da, es clara señal que alguien no hizo su trabajo. Cuando una crisis se resuelve, es el deber del servidor a cargo rendir cuentas sobre porqué la situación se deterioró. Nuestro deber como ciudadanos, lejos de aplaudir por la milagrosa solución del problema, es ponderar las causas que llevaron a él, y evaluar si el responsable tiene o no nuestra confianza para seguir al frente y guiándonos.

Juan Amado

De mitos y bullshit

Extracto de las palabras compartidas con los Estudiantes de 10mo Grado del Colegio La Salle.
26 de septiembre de 2012

Escrita en mi cuenta de twitter @egtrejos


Hay varios mitos-bullshit con que envenenamos a la Juventud (y nos envenenamos nosotros mismos).

Uno de esos mitos es que todo mundo va a ser escritor: Eso es mentira. Todos aprendemos a escribir, sabemos escribir, pero escritores todos no.

Otro es que tienes/puedes/vas a cambiar el mundo: Eso es mentira. Lo que puedes hacer, si acaso, es cambiarte, mejorarte a ti mismo.

Otro mito es que debes saber lo que quieres en la vida: Eso es mentira. Lo que puedes aclarar acaso -contigo mismo- es lo que NO quieres.

Un Mito de muchos bullshiteros es que Literatura es toda palabra escrita : Eso es mentira.

No porque algo esté escrito significa que sea verdad y no porque sea verdad, es Literatura. Ni mucho menos.

Acaso la literatura, como el arte, sea el testimonio del hombre y su tiempo. Y quizás no sea nada de eso.

Un mito final es que debes encontrar respuestas: Eso es mentira. El sentido de la vida no lo dan las respuestas si no la búsqueda, el camino.

Al final la respuesta siempre es Cultura y Educación

Martinelli subió al poder con un discurso facilista, de slogans y populismo.

El discurso de RM no estaba falto de descalificaciones a sus rivales políticos. Ello, ante una clase política desgastada, fue clave para llegar al poder con el voto popular.

Al llegar al poder, acopió todas las taras estratégicas de la clase política, para mantenerse en el gobierno y ganar más poder.

Ahora veo como la misma clase política desgastada ataca a Martinelli con las estrategias populistas, demagógicas de siempre. Es como la serpiente que se muerde su propia cola: El Ouroboros.

El problema no es la venta de las acciones -que sí lo es- ni la Sala V -que sí lo es-. Incluso va más allá de la Constitución militarista.

El problema es nuestro sistema y tomará generaciones cambiarlo -para bien pero también para mal-. ¿Respuestas? Cultura y Educación.