De la poesía, el agua tibia y las listas

Acabo de hallar un mensaje de correo que escribí el 26 de diciembre de 2010, a modo de tarjeta navideña de ese año, dirigida a un poeta anónimo.

Al leer ese mensaje, realmente es una lista con ideas sobre la poesía, como si hubiera descubierto el agua tibia, haciendo las listas que tan poco me agradan.

En homenaje a semejante ingenuidad, les comparto esto, que el agua tibia hace un té suave y no hará daño, que la poesía siempre ha sido pero no está de más (sobre todo en este medio) hablar de lo obvio de vez en cuando:

1. Lean mucha mitología, de todas las civilizaciones. Aprendan y aprehendan los mitos, sus personajes y trama.
2. Lean todos los Libros Sagrados.
3. Investiguen, indaguen en la tradición oral de su país, y de todos aquellos que conozcan.
4. Háganse de un caudal artístico-cultural: En música, pintura, prosa, escultura, arquitectura, cine y así.
5. Conozcan la historia de la civilización. Ustedes no han surgido de forma espontánea y lo más probable es que aquello que les parece la última idea genial, no es vuestra, ya fue concebida hace siglos.
6. Dejen que las emociones afloren, y escriban como si rapearan, cantaran o bailaran. Fluyan, no se amarren.
7. Construyan sus propios símbolos y códigos, después de haber estudiado los diccionarios de los símbolos de toda la vida. P. e., para mí “ciudad” es conciencia, “agua” es emoción, “cielo” es elevación, etc.

 

El chivo expiatorio y la estrategia del mareo

No te dejes marear, los problemas esenciales nuestros son: educación, salud, cultura, planificación, alimentación.

Los escándalos y berrinches virales son pura estrategia de mareo para desviarnos de los problemas esenciales.

-No se puede relajar el imperativo de transparencia en los servidores públicos y en el mundo de los negocios.-

Pueden largar a todos los extranjeros de Panamá y seguiremos con los mismos escándalos pero “entre nosotros”.

Todo el berrinche contra los extranjeros parece buscar simple y llanamente un “chivo expiatorio”.

La aparición del “chivo expiatorio” indica la ausencia de autocrítica de una sociedad. Así ninguna sociedad asume sus retos ni crece.

Invasión, memoria y contexto, 25 años después

Hoy se cumplen 25 años de la Invasión del Ejército de los Estados Unidos de América a Panamá.

La noche del 19 de diciembre de 1989 estaba en Santiago de Veraguas, era estudiante de VI° Año, en el 4to Bimestre. Dormía y en el medio de la noche mi tío Erasmo Trejos entra a mi habitación – radio en mano – gritando “¡Coño, sobrino, se metieron los gringos!, Invadieron Panamá”…

El resto fue una sensación extraña, una mezcla antagónica de emociones y pensamientos. Ese 24 de diciembre cumpliría mi mayoría de edad, y arrastraba toda una serie de acontecimientos desde mi niñez:

– Los Tratados Torrijos-Carter de 1977

– La Toma de Posesión de Aristides Royo y su posterior “gargantazo”

– El “buen salto” del General Rubén Darío Paredes

– El fraude electoral de 1984

– La Era de Manuel Antonio Noriega, la muerte de Spadafora.

– La cruzada civilista, el cierre de los bancos.

Panamá estaba envuelta en una guerra civil, en una sociedad partida en 2, aunque sólo un bando estuviera armado. Pude ver de primera mano cómo los intereses mezquinos de la clase política panameña pudieron más la Patria, a tal punto que la Patria resultó un concepto hasta aborrecible.

En ese contexto, los gringos invadieron.

Siempre adversé a Noriega y todo atentado contra la libertad. Lo que me rompió el corazón fue ver a la gente en Chitré, Santiago y otras comunidades, aplaudiendo a los gringos como si fuéramos el París o la Italia de la Segunda Guerra Mundial.

Me dio mucha vergüenza – la que aún sufro – el hecho de que no pudimos sacar a Noriega, no pudimos evitar la Invasión y encima aplaudimos una Invasión que nos dejó muertos, una matanza de civiles, crimen de lesa humanidad.

Este año el INAC, desde la institucionalidad, ha tomado la iniciativa de rescatar la memoria por medio de ciertas actividades. Es un inicio de un debate que me había planteado desde hace mucho tiempo y que externé en una nota del año 2009. Que siga el debate, que la historia no es la memoria, pero se nutre de ella.

El muro

Mientras caía El Muro de Berlín, en Panamá teníamos nuestra propia división interna. Navidad nos sorprendería con la invasión de los Estados Unidos.

En revistas y por televisión, seguía la caída del muro de Berlín, la defenestración de Ceaucescu en Rumania, y luego la invasión a nuestro país. No obstante, fue muy distinto acá. Hacía meses venía escuchando las palabras glásnost, troika, perestroika, pero no pensé que desencadenarían los eventos de 1989-1992.

En Panamá hubo invasión, los gringos se llevaron a Noriega, pero la raíz de los problemas siempre estuvo latente. Antes se llamaba paternalismo y luego se convirtió en clientelismo. El proceso de lumpenización colectiva nunca se atacó de forma frontal.

En hogares, países, continentes, si no se ataca la raíz del problema, los problemas se repiten de forma cíclica.

Tear off that Wall?

La culpa viral

El morbo motiva más acciones de lo que quisiéramos aceptar, a nivel de humanidad. El ser humano es altamente morboso, aun aquellos que se reconocen o llaman “cultos”. Es por ello que la crónica roja vende tanto.
Ese morbo surge a raíz de la formación judeo-cristiana de culpa-castigo.
Este sentimiento de culpa-castigo arraigado en nuestra formación a nivel colectivo, se dispara cuando por ejemplo, alguien muere. Cuando nos enteramos de esa muerte, revive la culpa de haberlos olvidado en vida, de desconocer su tragedia personal y sin consideración alguna a si nos une algo con quien ha muerto (ética o estéticamente), buscamos quedar bien con la sociedad, compartiendo el morbo.
Se dispara la “culpa viral”, el “pégalo en tu muro”“haz RT”“envíalo a tus contactos”“compártelo con tus amigos”, como aquellos que en la misa piensan que entre más se golpean el pecho, descargarán más “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran fokin culpa”Eso ni es.
Así, nos sentimos aliviados para seguir viviendo la vida espasmódica, olvidando en menos de 48 horas al meme, a la culpa viral anterior, hasta que la culpa vuelva a surgir (quizás con otra muerte de una “celebridad trágica”).

 

Docencia ciudadana vs Poder Político

Piensa:

¿Qué opción republicana, con vocación democrática, coherente, transparente, honesta, tienes dentro de los candidatos a la Presidencia y en todos los demás puestos de elección?

Haz el ejercicio lo más desapasionadamente posible, dentro de las pasiones que despierta la política. Quizás te sorprendas. O quizás no.

Quizás te enfrentes a un hallazgo interesante o quizás encuentres un vacío enorme en la oferta política. O quizás encuentres ambas.

En realidad, harta, enferma ver la proliferación de los ataques ruines, la descalificadera, además de la prometedera, de la regaladera, que al final es un engaño.  

Esas rara avis que proponen quizás no ganen pero a ellos voy. 

Aquellos que sugieran cambios estructurales, ir al fondo de los problemas, hallar soluciones sostenibles y sobre todo revertir el proceso de clientelismo y fortalecer el civismo, quizás no ganen, pero a ellos voy.

Quienes además de luchar por ganar el poder hagan docencia cívica quizás no ganen, pero a ellos voy.

El silencio y la guerra

Aunque no todo el tiempo lleguemos a las balas, a las bombas, al derramamiento de sangre, vivimos todo el tiempo en guerra.

Vivimos en una guerra de símbolos, códigos, imágenes, que luchan por controlar nuestra mente y por ende, nuestros criterios y opiniones.

Reproducimos esas imágenes, esos símbolos, de forma viral, la mayoría del tiempo sin analizar, activando una maquinaria que se reproduce casi independientemente de nuestra voluntad.

Se pelea una guerra por tu mente, en tu mente, en la cual sólo un GRAN SILENCIO interno puede vacunarnos de reproducir la estupidez colectiva o ser peones, ecos del plan de un Logos Mayor a nosotros.

Muy pocas personas están conscientes de su valor simbólico. Casi nadie sabe ante qué símbolos reacciona.

 

SILENCIO.